Situada en plena Belle Époque
estadounidense, luego de la Primera Guerra Mundial, en la zona residencial de
Long Island, El gran Gatsby cuenta la historia de un dramático “pentágono”
amoroso, a la vez que deja entrever las consecuencias inadvertidas del
conflicto bélico, la corrupción económica disfrazada de oportunidad financiera
y el declive de una clase social amenazada por su propia ceguera. Jay Gatsby,
un hombre atractivo y misterioso, ha vuelto de los campos de batalla en Europa
e intenta reconquistar a Daisy, al principio con amagos de opulencia. La joven
está casada con Tom Buchanan, fiel creyente en los valores del establishment, incluida
la supremacía de la raza blanca y la respetabilidad familiar, lo que no le impide
tener amoríos clandestinos.
Nick Carraway, el célebre narrador, intentará mostrar los
hechos sin juzgar a los actores. El jazz, el lujo, las fiestas, el alcohol y una
sexualidad que aspira a romper los corsés impuestos circundan una trama
impecable –Francis Scott Fitzgerald
consideró que había escrito “la mejor novela de Estados Unidos” hasta entonces–
que progresivamente adquiere tintes sombríos. Edith Wharton, T. S. Eliot, John
Updike y Haruki Murakami, entre otros varios escritores, encontraron en El gran
Gatsby la clave de una novela perfecta. Parábola del desengaño de los ideales
juveniles y de la cortesía extrema como represalia sutil, merece ser leída
nuevamente o por primera vez.

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